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Revisitar el 68

La editorial Cátedra se apunta sendos tantos con la publicación de dos magníficos ensayos sobre la conmoción de 1968. Si en Las flores y los tanques Luis Zaragoza viaja a la Primavera de Praga, en Fronteras de papel Patricia Badenes desmonta la tesis según la cual el Mayo francés pasó de largo en España.

 

Doctor en Periodismo y licenciado en Geografía e Historia, Luis Zaragoza deja su investigación sobre las radios contestatarias que buscaron las cosquillas al régimen franquista y detalla en Las flores y los tanques los hechos de la Primavera de Praga, injustamente preteridos para ensalzar el relato del Mayo francés. No hay injusticia peor que el olvido. En su momento, la Primavera de Praga marcó a los intelectuales de izquierda más que la revuelta estudiantil francesa pero, con el tiempo, fue enterrada bajo puñados de arena. Zaragoza nos explica por qué y sigue, paso a paso, aquel proceso de apertura brutalmente interrumpido por los tanques soviéticos, que liquidaron la posibilidad de que un “socialismo de rostro humano” medrara en el seno del Bloque del Este. El libro, tan original como documentado, reivindica el legado de una sociedad que luchó por la justicia y la libertad y que desenmascaró con su civilidad la cerrazón de un sistema que prometía mucho y no cumplía nada.

A su vez, Patricia Badenes Salazar, en Fronteras de papel, examina el Mayo francés en la España del 68. Su trabajo tiene algo más que mérito: es excepcional, ya que, durante décadas, se ha sostenido que la sociedad española fue inmune a aquellas fiebres a causa del control del régimen franquista. Nada más lejos de la realidad. Las fronteras eran de papel y los muros de cristal. A pesar de las prevenciones de la dictadura, el curso 1967/68 se vivió con particular intensidad en las aulas universitarias, la prensa clandestina dio cuenta del efecto en la clase trabajadora de los sucesos de París –la huelga general en Francia “caldeó” la frontera– y los artistas tendieron la vista esperanzados a lo que se cocía más allá de los Pirineos e impulsaron, aquellos que estaban fuera, su desarrollo. La longevidad del franquismo se tradujo en su fragilidad y, aunque ciertamente el Mayo francés no pulverizó, ni mucho menos, las estructuras del régimen, su “espíritu” sí coadyuvó a su desmantelamiento. Nada estaba atado en aquella España y esta obra de Patricia Badenes, que contextualiza lúcidamente el fenómeno, es un aporte decisivo para entenderlo. /Alberto de Frutos

 

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