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Conceptos equivocados y libertad

Jueves 29 de Mayo, 2008
Con motivo del bicentenario de la sublevación del pueblo de Madrid, todos los medios de comunicación nos sometieron a una sobredosis –bienvenida sea en la mayor parte de los casos– de información. Sin embargo, eché en falta determinadas valoraciones e interpretaciones que fueran un poco más allá de la simple efeméride. Por norma general, seamos justos, hubo bastante criterio a la hora de reconstruir los hechos… en la mayor parte de los casos. Y es que no puedo dejar de recordar una aportación efectuada en un medio de comunicación en referencia a cómo los habitantes de Madrid atacaron a los franceses con todo lo que tenían a mano: “Desde los balcones, la gente incluso lanzó bombonas de butano contra los soldados napoleónicos que cruzaban la ciudad”. Ni siquiera se puede caer el alma a los pies al escuchar tal barbaridad. Uno se ríe… Y punto. A fin de ­cuentas, la incultura más soberbia –en casi todas las acepciones del término– se puede contemplar en alguno de los mass media más seguidos por el público.

Sin embargo, creo que es peor, mucho peor, que muy pocos se dignaran a efectuar una valoración de los hechos ocurridos el 2 de mayo de 1808 que tuviera algo más de profundidad. Porque sí, es cierto que aquella “revolución” fue un ejemplo de rebeldía e inconformismo por parte de toda una ciudad que quería su libertad y la de su país. Y cualquier gesto en pos de la libertad merece, cuando menos, ser reseñado. Pero también es cierto que, en el fondo, fue una masacre y el comienzo de una guerra que diezmó la población y destruyó al país, que durante décadas y décadas, aun habiendo ganado la contienda, se enfrentó a una serie de problemas a todos los niveles que sumergieron al país en un túnel, en cuyo interior, se gestaron las consecuencias de una realidad poco apacible que sólo empezó a ser pasado hace unas pocas décadas.

Y también me hubiera gustado que esos mismos que enarbolaban adjetivos grandilocuentes para valorar y ensalzar la actitud de los madrileños, hubieran hecho lo mismo ­cuando a lo largo de la historia reciente otros muchos ciudadanos de diferentes partes del mundo han protagonizado rebeliones similares en busca de su libertad. Sin embargo, esos mismos que calificaban de héroes –y se inventaban las bombonas de gas butano en 1808, que tiene tela la cosa- a los madrileños no dudan en armarse de sapiencia y vehemencia ­para defenestrar y calificar con mil desprecios y odios a quienes ven amenazada su libertad en muchas partes del mundo y se levantan contra quienes consideran sus opresores. A ­veces, hay que equilibrar la balanza y, sobre todo, nutrir la empatía, porque cuanto mayor sea el grado de empatía de las personas que forman las sociedades modernas más posibilidades tendremos de seguir escribiendo la Historia. Hay muchos 2 de mayo en lugares ­distantes del mundo, y los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos (que fueron más o ­menos quienes protagonizaron aquellos hechos), cuando lucharon por su independencia no eran ni más ni menos que otros buscadores de libertad.



Bruno Cardeñosa
Director
bruno .cardenosa@eai.es
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