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La columna de Hércules

Martes 23 de Mayo, 2017
El hombre prehistórico ya sabía que el lugar era ideal. Y allí se produjo uno de los hitos más importantes de la evolución humana: la convivencia entre los neanderthales y los sapiens. Y fue una convivencia pacífica… ¡Menuda lección!
Bruno Cardeñosa

El mundo estaba dividido. Sólo ahora sabemos que se trató de una guerra entre dos humanidades. Por un lado estaba el hombre de Neanderthal. Y por otro el homo sapiens, es decir, nosotros. Ambos eran humanos modernos. Los dos eran terriblemente parecidos; ninguno tenía nada que en apariencia le hiciera ser superior, al menos exteriormente. Pero por las razones que fuera, la guerra la ganaron los sapiens y los neanderthales se quedaron en el camino, aunque según recientes descubrimientos los neanderthales dejaron algo de su poso –es decir, de sus genes– en nosotros.

Pues bien: este escenario se produjo hace 30.000 años. Y el último lugar en donde se dio esa convivencia –pacífica, conviene recordarlo– fue Gibraltar. Parece paradójico y metafórico que tan pequeño lugar se haya convertido en escenario hace miles de años de una lucha sin par, aunque parece que fue un poco después de lo que se imaginaba, en concreto 2.000 años, según acaba de publicar en la revista Nature un equipo de científicos españoles que ha situado esa convivencia en la cueva de Gorham, que hoy se encuentra junto a las aguas pero que en los tiempos de la “otra humanidad” estaba a cinco kilómetros de la costa. Desde entonces, las aguas ganaron terreno y dejaron al descubierto el lugar.

TIERRA DE OTRA HUMANIDAD
Además, en Gorham se produjo el descubrimiento de algunas pinturas rupestres y otros restos que sirvieron para deducir que los neanderthales tenían pensamiento simbólico y eran más parecidos a nosotros de lo que nos imaginamos. Además, ya antes de ese hallazgo el primer neanderthal descubierto –aunque entonces no se consideraba que perteneciera a esa especie– se había hallado en 1848 en la cueva en Forbes, también en Gibraltar; posteriormente se encontraron otros restos en el yacimiento de Vanguard. Todo lo hallado allí ha convertido el lugar en un laboratorio y en una zona digna de estudio científico como ninguna otra.

El hallazgo en la cantera de Forbes fue una auténtica revolución. Aunque en aquella época no se entendieron bien las características especiales del descubrimiento, sí hizo pensar a los estudiosos que la zona ya fue para el hombre prehistórico un lugar importante. Hoy, gracias a lo hallado en Gibraltar, sabemos mucho más sobre el pasado de la especie humana. La revolución final se produjo en 2014, cuando se hicieron públicos los estudios sobre esos restos, que certificaban que los neanderthales estuvieron ahí hasta hace 24.000 años –lo que hasta ahora hace el último lugar que ocuparon– y que eran mucho más avanzados de lo que se pensaba, extremo que otros restos hallados en España –en Sidrón (Asturias)– vinieron a confirmar. También se halló industria lítica muy relevante en otra cueva de Gibraltar, la Devil’s Tower, gracias a la cual se ha podido saber que hacía varios grados menos en esa zona.

FENICIOS, ÁRABES Y ESPAÑOLES
En la antigüedad, Gibraltar era conocida como una de las dos columnas de Hércules –así se llamaba al fi n del mundo, ya que se creía que todo acababa en Gibraltar, hasta que el historiador Herodoto atravesó esa frontera hacia el VII a.C.–, aunque su nombre siempre fue monte Calpe, denominación que se modificó hasta la llegada de los árabes en el año 711, cuando pasó a llamarse montaña de Tariq. Hasta pasados más de 700 años, ya en pleno siglo XV, Gibraltar no se integró en la Corona de Castilla, situación que cambió tras el tratado de Utrecht en 1713. De hecho, fueron los árabes los que, debido a la importancia geográfica del lugar, decidieron en 1160 ocupar permanentemente el lugar. El castillo que hoy se puede ver allí tiene su origen en las fortificaciones que efectuaron.

Este tema forma parte del dossier de portada del nº144 de Historia de Iberia Vieja

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