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Amalia Domingo Soler, la gran dama del espiritismo

Viernes 27 de Abril, 2018
Amalia Domingo Soler fue una mujer que no lo tuvo fácil en la vida, sin embargo, siempre peleó por salir adelante y fue por muchos años el rostro del movimiento espiritista en España, dándole mucha divulgación periodística desde la dirección de varias publicaciones.

Una de las figuras más importantes y relevantes dentro de la historia del espiritismo fundado por Allan Kardec y aquellos que fueron sus continuadores, fue la escritora y novelista española Amalia Domingo Soler (1835-1909) conocida como la gran dama del espiritismo. Ella fue, aparte de una conocida médium, la que promovió toda clase de publicaciones en el ámbito del periodismo espírita, siendo autora prolífica de varios libros y artículos relacionados con la doctrina, y siendo también quien fomentó la organización del I Congreso Espírita Internacional de 1888 en Barcelona. Esta extraordinaria y dinámica mujer fue también la que plantó la semilla espiritista en tierras de América Latina, las cuales germinarían a la luz de una calurosa acogida.

Originaria de Sevilla, Amalia Domingo Soler tuvo una infancia difícil. Su padre había muerto antes de que ella naciera. A los ocho años se quedó prácticamente ciega, y a pesar de que los médicos lograron devolverle parcialmente parte del sentido de la visión, siempre tuvo problemas de vista. Su madre, la única persona que la había acompañado y quien la enseñó a leer y escribir, alentando las dotes literarias de la niña, murió cuando Amalia tenía 25 años, sumiéndola en un nuevo varapalo. Al estar soltera y no tener buena relación con su familia paterna, empezó a enfrentarse a las duras dificultades de ser mujer, pues sus familiares y amigos sólo le ofrecían dos opciones: casarse por conveniencia o entrar en un convento.

Ella se negó a doblegarse a los imperativos sociales de la época y en 1868 marchó a Madrid en busca de un futuro mejor, pero una vez en la capital, se dio de bruces contra una realidad de pobreza y miseria, viéndose abocada a vivir de la caridad. Una noche, deprimida y triste, según contaba la propia Amalia, iba caminando sin esperanzas por la calle cuando de repente se le apareció el fantasma de su difunta madre. El evento le causó gran espanto pero también mucha impresión espiritual.

Aquella época coincidió con un nuevo brote de su enfermedad. Fue el médico homeópata Dr. Hysern quien la salvó de la ceguera y, a pesar de ser un declarado materialista, le regaló un número de un periódico que cambiaría la vida de Amalia para siempre: El Criterio, un conocido boletín espiritista de la época. La lectura abrió todo un mundo de interrogantes y preguntas en la mente de Amalia, quien ya tenía experiencia escribiendo y publicando en otros medios.

La joven sevillana empezó a estudiar, investigar y a escribir para diversos medios espíritas. Sus artículos cautivaron al público y, poco a poco, fue convirtiéndose en una de las primeras espadas del movimiento espiritista español. En 1876 se mudó a Barcelona, invitada por el centro espiritista La Buena Nueva y con el fin de encontrar mejores oportunidades de trabajo en la capital catalana.

En 1879, Amalia Domingo Soler volvió a tener una experiencia mística, con la aparición del padre Germán, a quien ella consideraba su guía espiritual, y quien le transmitió los mensajes que ella compiló, en gran parte, en un libro titulado Memorias del Padre Germán (1880), su obra más conocida en América Latina, España y Portugal.

Pero si hay algo en lo que realmente destacó a la hora de dinamizar el movimiento espiritista en España, dándole visibilidad y proyección internacional, fue en la labor periodística, particularmente durante el periodo en el que fue directora del periódico La Luz del Porvenir. Ya el primer número, en el que publicó un artículo titulado “La Idea de Dios” se ganó una severa denuncia por parte de las autoridades y haciendo que el periódico no pudiera volver a salir a la luz durante un periodo de suspensión de 42 semanas.

Pero Amalia, quien ya tenía experiencia en aquello de lidiar con las dificultades de la vida y no se amilanaba con facilidad, lanzó otro periódico titulado El Eco de la Verdad a la espera de que levantasen la suspensión, de modo que la publicación circuló tras el decreto del rey Alfonso XII. Recordemos que estamos hablando de una época en la que la religión oficial de España era el catolicismo y cualquier movimiento que pudiera ser considerado como una firme competencia al cristianismo era duramente combatido.

En cualquier caso, Amalia Domingo Soler consiguió sacar adelante sus publicaciones, colaboró en varios periódicos, y escribió más de una decena de libros relacionados con la doctrina espírita.

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