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Barcos llenos de emigrantes ilegales

Martes 02 de Octubre, 2018
Vemos a día de hoy por las noticias la situación de muchos refugiados que huyen de la muerte y de la miseria. Muchos de ellos huyen perseguidos por sus ideas, igual que lo hicieron muchos españoles durante la dictadura franquista. Fernando Rueda.

Unos pasaban hambre, otros tenían un sueldo de miseria que no les daba para cubrir las necesidades de los suyos con dignidad, muchos pertenecían al bando opositor a un dictador dispuesto a encerrarlos en sucios calabozos si no los mataba antes y algunos buscaban simplemente una alternativa en la que poder mejorar y sacar provecho a sus cualidades.

Todos ellos –estamos hablando de varios millones–, se convirtieron en emigrantes a la búsqueda de un mundo mejor. El 10 de abril de 1949, el barco La Elvira escondió ilegalmente en sus tripas a 106 emigrantes sin autorización para abandonar el país.

Con escaso espacio, alimentos putrefactos que les envenenaron el cuerpo y bebiendo el mínimo de agua posible, huyeron buscando una vida mejor en Venezuela, un país económicamente solvente que les ofrecía una posibilidad de vida mejor.

Sí, estoy hablando de los españoles de la pos Guerra Civil, perseguidos, hambrientos, necesitados, que se jugaron la vida en la mar o en territorios hostiles para alcanzar oasis donde beber ellos y dar de beber a las familias que había dejado atrás.

El dictador Franco intentó evitar la huida de los republicanos y promovió la de los ciudadanos que se fueron a trabajar por toda Europa y llenaron con sus envíos mensuales las arcas de los bancos y facilitaron el progreso de España.

Emigrantes que viajaron en pésimas condiciones, que vivieron en los países de acogida muchas veces sin la mínima dignidad requerida, pero que apretaron los dientes para aguantar hasta que las condiciones económicas les permitieron regresar o asentarse definitivamente en un país ajeno.

Es una de nuestras historias más conocidas, pero en estos últimos meses he sentido que bastantes la han olvidado. Muchos españoles de la etapa franquista viajaron en las pateras de la época, pasaron hambre, fueron rechazados en países poderosos económicamente y tuvieron que padecer separaciones familiares. Y, también, fueron perseguidos por sus ideas. Igual que las miles y miles de personas que vemos cada día en televisión procedentes de Siria, Libia o África.

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