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La histórica ley de divorcio y “La Manada”

Martes 29 de Mayo, 2018
La España en que vivimos por fin está disfrutando de una revolución feminista que clama por los derechos de la mujer. El caso de "La Manada" propone una revisión de leyes igual que en 1981 se hizo con la Ley de divorcio. Por Fernando Trueba.

Vivimos en España unos tiempos en los que al fin se ha generado un movimiento que defiende la necesidad de que las mujeres sean tratadas como lo que son, personas con idénticos derechos que los hombres. Parece una obviedad, pero todos sabemos que en la realidad eso no es así. Sería larguísimo apuntar los terrenos en que se las considera inferiores, pero ha quedado claro en los últimos meses cuando una parte de la sociedad, por pequeña que pueda ser, ha considerado que la chica violada por ese grupo autodenominado “La manada” les provocó para tener sexo.

La historia explica muchas cosas sobre la importancia de ese papel femenino.

Por estas fechas, en 1981 el Gobierno de la UCD aprobó una de las leyes más revolucionarias en una España que salía de la dictadura, la Ley del Divorcio. El ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordoñez, dijo aquella frase que ha pasado a la historia:

“No podemos impedir que los matrimonios se rompan pero sí podemos impedir el sufrimiento de los matrimonios rotos”.

El ministro mostró un valor tremendo al enfrentarse no solo con la Iglesia católica, sino con un sector de su propio partido, los democratacristianos, que llegaron a pedir su dimisión. Estaban en contra de permitir que muchísimas parejas rotas pudieran rehacer su vida, sin tener en cuenta los dramas familiares. Y, mucho menos, el drama de tantas miles de mujeres que no podían separarse.

Para que la ley recogiera las peticiones de las mujeres, Fernández Ordoñez decidió conversar con organizaciones feministas y de mujeres que llevaban tiempo pidiendo una ley que las amparara.

Así lo reconoció Ana María Pérez del Campo, presidente de una de esas asociaciones: “La Iglesia ofrecía una resistencia feroz. El ministro se mantuvo firme siempre y Suárez también. Hay que agradecerle a la UCD la ley que fue considerada en Europa como una de las más progresistas y fue consensuada con nosotras”.

Un gran acierto histórico que habría que repetir en estos momentos convulsos en los temas relativos a la mujer.

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