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“Los narcos son grandes financiadores de las campañas políticas”

Jueves 12 de Julio, 2018
Antonio Salas (pseudónimo) es un periodista infiltrado y una de sus investigaciones se publicó en Operación Princesa, donde muestra el submundo del tráfico de droga, y su relación con la corrupción, la trata de blancas y la delincuencia organizada. Conversamos con él.

Antonio Salas (pseudónimo) es un periodista infiltrado y una de sus investigaciones se publicó en Operación Princesa, donde muestra el submundo del tráfico de droga, y su relación con la corrupción, la trata de blancas y la delincuencia organizada. Conversamos con él.

Antonio Salas tiene que seguir siendo un pseudónimo, usas pasamontañas y un distorsionador de voz. 

¿En tus investigaciones has detectado apoyo a los narcos por parte de un sector de la clase política, judicial o policial?

Durante la investigación de Operación Princesa tuve la oportunidad de mantener una relación muy cordial con históricos del narco en México, Cataluña y Galicia. Y en todos los casos la historia era similar.

En principio es al revés. Los narcos son grandes financiadores de las campañas políticas de los candidatos que suponen defenderán mejor sus interés. Laureano Oubiña siempre presumió de su apoyo a Manuel Fraga y Adolfo Suárez. Pero la mayoría no son tan descarados.

Aunque las fotos de Mariano Rajoy en el Moropa (barco propiedad del clan de Los Caneos) fue supuestamente una mala elección para promocionar un acto electoral, o las del actual presidente de la Xunta, Alberto Nuñez Feijoo, con Marcial Dourado resultaron tan incómodas para los políticos del PP, hay casos similares en todos los partidos. 

Sin ese apoyo, ¿hubiera pasado lo que pasó?

Los traficantes mueven sumas billonarias y quieren codearse con el poder. Para eso hacen grandes donaciones a los partidos, pero ese apoyo no es gratis. Después quieren amortizar su inversión a través del blanqueo de dinero o bien colocando a sus hombres de confianza en puestos estratégicos.

Por tanto, es evidente que sin la colaboración necesaria de quienes tienen la capacidad de proteger las fronteras, o de vigilar el blanqueo de capitales, no habría ocurrido todo lo que ocurrió. 

¿Ha acabado todo eso o sigue existiendo tráfico de drogas?

Yo publiqué Operación Princesa en 2013. Unos meses antes yo recorría las calles de Villagarcía con históricos del narco gallego, que me enseñaban los puntos de venta, y las señales que se colocaban en esas casas y chalets, para advertir a los compradores de si había “merca” fresca o no. Y eso fue hace solo cinco años. 

Todo comenzó con el tráfico de tabaco, ¿cómo y por qué se produjo ese cambio? 

Yo conozco mejor el fenómeno en Cataluña, pero es exactamente el mismo. Durante años los contrabandistas y estraperlistas desarrollaron todo tipo de sistemas y rutas, para introducir café, azúcar, tabaco, etc. desde Francia, en el caso catalán, y desde Portugal en el caso gallego.

En Galicia es sobradamente conocido que algunos de esos históricos del contrabando se hicieron millonarios y confesos patrocinadores de partidos como Alianza Popular. De hecho Manuel Díaz “Ligero” llegó incluso  a ser alcalde por ese partido. Y la amistad de Vicente Otero “Terito”, con Manuel Fraga, era conocida por todos, pero en los 80 llegó una nueva mercancía que multiplicaba por mil los beneficios. Utilizaban las rutas y sistemas que ya conocían para introducir la mercancía en el país, pero solo había que cambiar el tabaco por cocaína o heroína. Algunos se negaron, intuyendo que les traería problemas, pero otros decidieron subirse al carro. 

Quienes colaboraban con los traficantes lo hacían, o lo hacen, con total “normalidad”. ¿Ha habido una cultura de la impunidad? 

Absolutamente. Una de las cosas que más me sorprendió, fue que uno de ellos me confesase que cuando se producía una descarga, querían que todo el pueblo se enterase. Yo recuerdo que me impresionó mucho ver las mansiones de los Charlines, de Miñanco, de Oubiña…

es imposible que nadie dudase de donde provenían aquellas fortunas. Sobre todo porque algunos de aquellos históricos apenas sabían ni leer ni escribir. Con una sola descarga ya eran millonarios, pero sus fortunas se convertían en puestos de trabajo y en bonanza económica para toda la comunidad. Por eso todos eran cómplices. 

¿Te has encontrado en tus investigaciones muchos casos así? 

En el caso del narco sí, sobre todo en México. Es verdaderamente escalofriante lo que está ocurriendo allí. La financiación de la administración Reagan a la Contra Nicaragüense, utilizando el dinero de los narcos colombianos, terminó por desnivelar el equilibrio de poder y por dar a los cárteles mexicanos un protagonismo que no tenían y ahora nadie puede pararlos. De hecho, muchos mexicanos y venezolanos se unieron a los colombianos en los últimos años. 

¿Se convirtió Galicia en una pequeña Sicilia? ¿Fuerzas del orden extranjeras han llamado la atención por ello? 

A nivel económico sí. Cuando me enseñaron los hoteles, prostíbulos, restaurantes, concesionarios, y demás negocios utilizados por los narcos gallegos para blanquear sus fortunas, me di cuenta de la colosal dimensión económica del negocio. Y como en Sicilia, los narcos no montan una empresa para ganar dinero, sino para blanquear el que ya tienen, con lo cual tiran los precios y terminan arruinando a la competencia.

Y todos salimos perdiendo, a largo plazo, por esa injerencia económica. Tampoco es casualidad que los gallegos, como Miñanco, tuviesen la misma afición a patrocinar equipos de fútbol que los sicilianos o colombianos. Pero en Galicia hubo, en comparación con Sicilia, muy pocos asesinatos y ajustes de cuentas, aunque todavía están a tiempo de ponerse al día…

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