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10 frases célebres de José Luis López Aranguren

Viernes 01 de Septiembre, 2017
José Luis López Aranguren. Un pensador para un siglo

UNA CALLE EN LA CIUDAD UNIVERSITARIA de Madrid lleva su nombre, pero, más allá de ese homenaje póstumo, son pocos los que se acercan al pensamiento de esta figura clave de la filosofía española del siglo XX. Ganó, poco antes de su muerte, el premio Príncipe de Asturias de Comuni- cación y Humanidades, y unos años antes el Nacional de Ensayo; pero no siempre lo tuvo fácil para difundir su palabra. En 1965 fue apartado de la universidad por sus simpatías hacia el efervescente movimiento estudiantil, que reclamaba airear las aulas, lacradas por  la falta de libertades del régimen franquista.

La trayectoria de José Luis López Aran- guren (1909-1996) corrió pareja a la de tantos intelectuales a los que les tocó vivir el peor momento de la historia de España. De familia conservadora, le atrajo la Falange, fue movili- zado en el bando nacional –se vanaglorió, eso sí, de “no haber contribuido a derramar una sola gota de sangre” de sus compatriotas– y, tras la guerra, celebró la victoria de Franco. Con el paso de los años, sin embargo, evo- lucionó hacia unos postulados liberal-pro- gresistas, en línea con la “mutación” de Dionisio Ridruejo, sobre quien publicaría su primer artículo en el diario El País en 1976.

Estudió con los jesuitas y frecuentó a los grandes pensadores de la Edad de Plata, los Ortega, los Zubiri o los Eugenio d’Ors, a quien consagraría su primer libro. Catedrático de Ética y Sociología, ingre- só en la Universidad de Madrid en 1955 y fue uno de los impulsores de su reforma, hasta que su presencia en la marcha del 24 de febrero de 1965 provocó su ostra- cismo, lo que lo llevó a impartir clases en distintos centros del extranjero.

Recuperada la democracia, Aranguren volvió a su cátedra hasta su jubilación, y se consolidó después como un referente moral de esa nueva España, comprometido con la dignidad de la persona y sus valores más eternos. Para él, la ética y la religión no se excluían, sino que se complementaban, ya que la segunda llenaba de contenido la primera. Cristiano heterodoxo, abogaba por un catolicismo existencial, no político; y fue un pionero en el estudio de corrientes éticas como el positivismo o el marxismo, proscritas de nuestra universidad. La historia de José Luis López Aranguren, maestro de la ética, es un poco la historia de España, que aprendió a liberarse de sus prejuicios y cadenas –los prejuicios y cadenas impuestos desde fuera y los contraídos por uno mismo–, dialogando./A.F.D.

Cuando se habla mucho es que se hace poco

La moral se esgrime cuando se está en la oposición; la política, cuando se ha obtenido el poder.

El español siempre lo sabe todo. Y si de algo no sabe nada, dice: "de esto hablaremos más adelante".

Lo que hoy es una herejía se suele convertir en la ortodoxia de mañana.

Los valores morales se pierden sepultados por los económicos

La juventud es la edad del inconformismo, de la exigencia de perfección, del hambre y de la sed de justicia.

La felicidad, como el pájaro libre, no está nunca en mano, sino siempre volando

Las actitudes colectivas y la mentalidad evolucionan y, en ciertos aspectos, hasta se revolucionan.

No tenemos las respuestas pero, aún sin ellas, solo por buscarlas, nos hacemos ya responsables

La discriminación económica y profesional es determinada mucho más por las sexistas actitudes sociales que por la ley.

 

 

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