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11 cosas que no sabías de Juana la Loca

Lunes 18 de Diciembre, 2017
Su vida no fue un camino de rosas. No nació para reinar, pero lo hizo durante más de 50 años, si bien su poder no fue más que una quimera. La hija de los Reyes Católicos fue condenada a un silencio del que solo la justicia de la historia acabaría rescatándola.

La vida de Juana la Loca no fue un camino de rosas. No nació para reinar, pero lo hizo durante más de 50 años, si bien su poder no fue más que una quimera. La hija de los Reyes Católicos fue condenada a un silencio del que solo la justicia de la historia acabaría rescatándola. Presentamos 11 puntos que explican su vida con detalles de lo más interesantes. 

 

1.      Juana I de Castilla nació en 1479, cuando murió su abuelo Juan II de Aragón. Era la hija de los Reyes Católicos. No nació para reinar Castilla y Aragón, pero la muerte de sus hermanos mayores y la de su sobrino hizo que en 1500 se situara como única candidata posible en la línea sucesoria. Cuando en 1504 murió su madre Isabel, heredó la Corona de Castilla; cuando en 1516 murió Fernando, la de Aragón.

2.      Tuvo la educación propia de una infanta, aprendió latín, música, religión y protocolo. Desde los siete años la formó un doctor dominico, Andrés Miranda. También la formó Beatriz Galindo, la Latina que tanto respetaba su madre Isabel. Sin embargo, se mostraba escéptica en los temas de Dios y desde pequeña fue una gran jinete, de modo que su educación en algunos puntos difería de la habitual.

3.      Fue casada por conveniencia con el hijo mayor de Maximiliano I de Habsburgo, Felipe, nacido solo un año antes que Juana. Ella tenía dieciséis años y no conocía a su esposo cuando en 1496 partió a Flandes con una gran escolta.  Su marido era muy fogoso y, aunque se llevaron bien, Felipe el Hermoso nunca cesó sus amoríos con otras mujeres. Juana daría a luz a seis hijos, el segundo de ellos, primer varón, sería Carlos, el futuro emperador.

4.      Felipe vio en ella una escalera para alcanzar mucho poder. No obstante, Fernando el Católico atribuyó a Juana una supuesta locura para dejarla incapaz de gobernar y, con ello, empezaron las disputas entre suegro y yerno.

5.      Las disputas cesaron con la muerte de Felipe, del cual se llegó a decir que lo había envenenado Fernando, aunque jamás se llegó a probar. Su muerte en realidad fue por beber agua muy fría después de hacer mucho ejercicio: esto le ocasionó fiebres que acabaron con él. El traslado del féretro por Castilla bajo la obsesiva mirada de la viuda Juana, inspiraría a Poe para un cuento y a la más soberbia obra del pintor Eduardo Rosales.

6.      Desde ese momento, Fernando tenía vía libre para hacerse con las riendas de Castilla y la nobleza castellana con la que ya había tenido disensiones. Así, en 1509, Juana fue definitivamente recluida en Tordesillas junto a su hija, la Infanta Catalina, por la enajenación mental que decían que mostraba, motivada, quizá, por la repentina muerte de su marido y la consecuente depresión que le supuso. Y así estaría encerrada por décadas y décadas, hasta 1555.

7.      El carcelero de Juana y su hija era un clérigo de máxima confianza de Fernando: Mosén Ferrer, cuya misión era mantener a Juana con vida. Por ejemplo, la obligaba a comer, aunque ésta se negara.

8.      Con la muerte de Fernando el Católico, antes de que Carlos I llegara, quedó al mando de la regencia Francisco Jiménez de Cisneros, que pasaría a la historia como el Cardenal Cisneros. Él propició a la reina “loca” un trato más compasivo, que pasaría a llevar Don Hernán Duque. Aun así, la reclusión se mantuvo para que la reina fuera poco a poco olvidada.

9.      Nada más desembarcar en Asturias, Carlos I lo primero que hizo fue irse a visitar a su madre, Juana. Ella le cedió sin gran problema el poder político y el derecho a gobernar en su nombre. No obstante, Carlos, al haber nacido en Gante, no era un rey popular para el pueblo castellano y en un momento dado se dio la revolución de los comuneros que pretendieron presentar a Juana como la legítima reina, pero esta, con tal de no perjudicar a su hijo, se negó.

10.   A pesar de esto, como los primeros años de gobierno de Carlos I no fueron estables, el control sobre Juana pasó a ser mucho más estricto y el aislamiento más penetrante. El cuidador pasó a ser el marqués de Denia, leal a Carlos, y endureció durante 18 años las condiciones. Al marqués le sucedió en el cuidado su propio hijo y éste aún fue más estricto: toda su vida se convirtió en una rutina carcelaria, aislada de la realidad, deteriorada física y mentalmente. Finalmente, a los 76 años de edad, en 1555, Juana I de Castilla moría conocida como Juana la Loca pero olvidada por su pueblo. Tuvo un funeral sencillo.

11.   Fue en el siglo XIX, cuando Juana se convirtió en uno de los personajes que más interesantes de la historia de España de todos los tiempos. La que tendría que haber sido la reina más poderosa del planeta y que fue silenciada y recluida toda su vida, resultaría entonces una fuente inagotable de inspiración para toda clase de artistas. Y lo sigue siendo. 

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