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García Lorca o el multiplicador de belleza

Lunes 05 de Junio, 2017
Presentamos esta biografía de Federico García Lorca en homenaje a la riqueza literaria y poética que dejó en la cultura de nuestro país. Por Sergio Basi.
García Lorca

“Nunca he visto reunidos como en él la gracia y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina... Era un multiplicador de la hermosura”.

- Pablo Neruda sobre García Lorca.

 

Federico Sagrado Corazón de Jesús García Lorca –así fue bautizado el genial literato conocido normalmente como Federico García Lorca– nace el 5 de junio de 1898 en el seno de una familia acomodada. El padre, de mismo nombre, se había enriquecido con plantaciones de remolacha y su madre Vicenta, que provenía de orígenes muy humildes, había logrado ser maestra de escuela.  Tenía mucha familia por parte de sus progenitores, cosa que posteriormente le serviría como inspiración para idear los personajes de algunas de sus obras de teatro más importantes.

Desde temprana edad García Lorca aprendía y retenía con suma facilidad canciones populares. Se podía apreciar en él cierta sensibilidad hacia las artes y desde joven aprendió a tocar el piano, siendo ésta su vocación hasta que se vio frenada por sus padres, que no le permitieron estudiar en París. Desde ese momento decidió dedicarse a escribir. Aún así, nunca dejó de mostrarse públicamente tocando, cantando o bailando y de hecho se conservan discos de artistas cuyas melodías practicaban sus manos. El político de izquierdas Fernando de los Ríos sería gran amigo suyo y clara influencia ideológica desde escucharle tocar a Beethoven. Es claro que esta capacidad musical se manifiesta enormemente en toda su obra poética, en su ritmo, en su gracia melódica y fresca.

García Lorca dibujo cabezas cortadas con Neruda

Todas estas habilidades e inspiraciones seguramente fueron también las mismas que le generarían dificultades para destacar en sus estudios de Derecho, aunque la realidad es que nunca llegó a molestarse realmente en preparar el temario. Lo cierto es que García Lorca estaba demasiado ocupado en su futuro literario y se sacó la carrera pero no llegó a ejercer nunca de abogado y siempre obvió tenerla.

Desde joven se codeó con figuras culturales de máxima importancia como Antonio Machado, Manuel de Falla, o muchos otros poetas de la Generación del 27 a la que perteneció, como Gerardo Diego o Luis Cernuda. También fue gran amigo del chileno Pablo Neruda y en 1919 conoció a dos personajes importantes en su vida en la Residencia de Estudiantes: Luis Buñuel y, sobre todo, Salvador Dalí. 

La biografía de Federico García Lorca que construye Ian Gibson cuenta que era llamado por Buñuel y Dalí “el perro andaluz”. Le criticaban con ahínco el componente folclórico y tradicional de su obra poética. De hecho, la película surrealista de Buñuel se tituló de ese mismo modo por él, aunque el director siempre negó que fuera en alusión al poeta. La prueba de este costumbrismo y de su apuesta por lo tradicional es su Romancero gitano, que lo vinculó como autor a la Andalucía mítica con versos así:

 “Por el olivar venían, 
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.”

Con la ayuda e influencia de Dalí, en 1927 se demuestra también su capacidad para las artes plásticas, llegando a exponer en Barcelona. La relación con Dalí fue estrecha e intensa durante muchos años, le dedicó un poema que conocemos hoy como Oda a Salvador Dalí, hasta que se distanciara y rompiera en 1929. Algunos estudiosos aseguran que la de ambos, fue una relación amorosa, aunque no han quedado pruebas concluyentes al respecto.

García Lorca dibujo

Sí fueron amantes suyos el escultor Emilio Aladrén, que lo dejó por una inglesa haciéndole sufrir mucho; Juan Ramírez Lucas, un reconocido crítico de arte; y Rafael Rodríguez Rapún, futbolista del Atlético de Madrid al que presentaba como su secretario desde 1933 y cuya relación se quebró con la muerte del poeta, llevando al joven a alistarse a las milicias populares, con las que moriría exactamente un año más tarde que el amado que le dedicó los Sonetos del amor oscuro o estos cuartetos apasionados y angustiados por los vaivenes emocionales de su pareja:

"Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte"

"¡Oh cama de hotel, oh dulce cama!
Sábana de blancuras y rocío.
¡Oh rumor de tu cuerpo con el mío!
¡Oh gruta de algodón, penumbra y llama!".

"Esta luz, este fuego que devora.
Este paisaje gris que me rodea.
Este dolor por una sola idea.
Esta angustia de cielo, mundo y hora".

García Lorca conoció a Rapún en la compañía La Barraca, de que el primero era director. Ésta era una iniciativa teatral con la que se pretendía hacer llegar obras clásicas de teatro a todos los lugares de España, pequeñas localidades y provincias, más allá de las grandes ciudades que ya podían contar con ese privilegio. Esto en sí mismo demuestra el compromiso del poeta que ya desde siempre había mostrado su sensibilidad por las clases desfavorecidas. Durante la dictadura de Primo de Rivera ya se posicionó en contra y, posteriormente, se significaría mucho a favor de la República con sus ideales de acercar la cultura a todo el mundo.

A pesar de este nivel de compromiso, nunca militó en ninguna organización ni partido político, sus ideas eran más libres y así se lo dio a entender a su buen amigo Juan Ramón Jiménez cuando este le invitó a alistarse a las filas de un creciente partido comunista.

Aún no perteneciendo a ningún partido político, su posición ideológica era clara y esto fue su perdición. Estalló la Guerra Civil en 1936 y los sublevados tomaron rápidamente la ciudad de Granada, en la que se encontraba. García Lorca creía en la victoria de la República y con obstinación decidió no huir al exilio a pesar de que se le brindó la oportunidad en dos ocasiones. Desde la toma de Granada por el bando nacional hasta su fusilamiento, se refugió en casa de un amigo falangista que trató de organizarle una nueva huida, a la que también se negó. Así, el 16 de agosto de 1936, Lorca fue detenido.

De este modo fue cuando la madrugada del 18 de agosto de 1936 una escuadra negra dispara por la espalda a Federico García Lorca junto a dos anarquistas y un maestro de escuela. Así el lado más oscuro de lo humano arrebató al mundo a un joven con enormísima proyección poética, y artística. Así se manifestó lo más terrible del hombre, destruyendo lo más angelical y grácil que tenía, matando a la poesía. Sin embargo, él estaba preparado. Siempre lo estuvo. De más joven solía gustar de escenificar y fingir su propia muerte tumbándose en la cama y siendo llevado en un ataúd a un cementerio. Estaba obsesionado con ella, verde la veía y escribía. Él estaba preparado. El mundo nunca lo estuvo y hoy aún nos sobrecoge la tragedia que alteró el orden natural de las cosas al que apelan unos versos que protagoniza la muerte en su Romance sonámbulo.

“Verde cama, pelo verde, 
con ojos de fría plata. 
Un carámbano de luna
la sostiene en el agua.
La noche se puso íntima
como un pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña."

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